Abisal – LAVA

En Abisal se poetiza acerca de la transmisión, y por lo tanto de la idea de perdurar. Ese hecho mágico de recibir un lugar en el mundo y sus posibilidades. Un legado que nos da identidad y pertenencia.

La obra, siguiendo la línea de mis creaciones se presenta en cuadros: modos de supervivencia, lucha y adaptación; apuntes de la comunidad, el desarraigo y algunas de sus consecuencias; el amor como contacto y como respeto; el poder como indiferencia y sumisión; ritos y cuadros de lo erótico y lo esotérico.

En la obra se presentan muchos símbolos que hablan de la protección, lo espiritual, el impedimento y el camino ligados a ese maravilloso concepto del legado.

Son seis intérpretes que comunican con un lenguaje danzado, un viaje por imágenes como se haría por los versos de una canción.

¿Me preguntan por qué Abisal como título?… simplemente porque evoca profundidad y pureza. Un lugar que existe pero es inaccesible. Agua entre sedimentos y aire, sombra, calma, fauna inimaginable y un lugar imposible de habitar por nosotros. Un símil con el inconsciente, el individual y el colectivo. En lo más material, herencia geográfica.

La transmisión está íntimamente ligada a la pertenencia, con el mensaje se perdura, y en él van todas las formas posibles que un grupo aprendió para subsistir, y saber cómo eso se da corresponde al mundo mágico e inexplicable.

Invito al espectador a sentir la obra desde este concepto. En la obra no hay personas con historias, sino hechos que se plasman a través de figuras danzantes.

Cada vez que me preguntan por una obra de danza pienso: «no exijas a la danza que sea un texto, es otra forma de comprender el estar vivos. Ella se da a ti, sin más, desde la profundidad».

Creación y dirección: Daniel Abreu

Intérpretes: Bailarines de Lava Compañía de Danza

Vestuario: Leo Martínez

Iluminación: Irene Cantero y Daniel Abreu

Repetidora: Dácil González

Coordinación técnica: Daniel Badal

Asistente de Producción: Begoña Domínguez

Producción: Auditorio de Tenerife